PAZ, NUESTRO MAYOR ANHELO

Cuando enfrentamos problemas, que amenazan con robarnos nuestra tranquilidad, nuestro mayor anhelo es tener paz, sentirla y vivirla.

Dos artistas fueron comisionados para ilustrar a través de la pintura el significado de paz. A cada uno le fue asignado representar en lienzo la imagen más acertada de paz.

 El primer artista pintó un paisaje campestre, un día soleado, cielo azul, árboles, pájaros y mucho verdor.  Un agricultor estaba arando un parcela con una yunta de bueyes y en el fondo, una sencilla, pero bella casa entre tanta tranquilidad.  Casi se podía oler la tierra recién arada; casi se podía escuchar el dulce canto de los pájaros; se podía sentir la paz y la tranquilidad en aquel bello escenario.

 El segundo artista representó su cuadro con un farallón rocoso de una inmensa montaña.  Aquel peñasco estaba siendo batido por una terrible tormenta con viento y lluvia.  Las nubes oscuras, violentos relámpagos y la furia del viento castigaba y golpeaba el peñasco.  El cielo mismo mostraba en la tormenta su ira y poderío contra todo lo que está en su paso.  Aún la poca vegetación estaba siendo torcida, arrancada y destruida sin piedad.  El cuadro mostraba incontrolable fuerza, violencia y destrucción.  Sin embargo, una observación cuidadosa revelaba un impresionante detalle, casi desapercibido a causa de la vehemencia de la tormenta.  En una grieta de ese imponente despeñadero, protegido de la furia de la tormenta, había un pequeño nido con unos polluelos acurrucados, seguros, calientitos y tranquilos, refugiados entre la fisura rocosa.  Aparentemente despreocupados, imperturbados, parecían estar esperando que pasara la turbulencia, sabiendo que estaban seguros.  Serenidad no es libertad de la tormenta, más bien, paz en medio de ella.

  ¿Cuál de los dos cuadros invita al sosiego y la calma?  ¿Cuál, para ti, refleja las realidades de la vida y tu anhelo de paz y serenidad?

  Problemas y presiones externas amenazan con acabar nuestra paz interior. La respuesta es una paz interior que no desaparece cuando cambian las circunstancias; vivir sin ser perturbado por las duras realidades en la vida. Es una paz que es más grande que los problemas en la vida, edificada y sostenida en el hecho que las tormentas en la vida pasan, se sobrevive es la tormenta y se crece a consecuencia de ella, y en el proceso, no estar solos. Imperturbabilidad es el resultado de la paz que sobrepasa todo entendimiento. Serenidad no es libertad de las tormentas, pero paz en medio de ellas.

  Nuestra definición de paz es mucho más que sólo paz interior; es una relación de bienestar y armonía con otros, la satisfacción de convivir con propósito y justicia, la libertad de fomentar nuestras relaciones con otros basada en la comunión que Dios nos ha dado; una comunión con otros, con la naturaleza y con nosotros mismos; la paz como hijo o hija de Dios.  En la antigüedad, el profundo sentido a este regalo de Dios se llamaba, shalom.

 Para fomentar la paz debe de haber un ejercicio hacia el interior de la persona, así como el compromiso de exteriorizar sus beneficios para transformar la vida con un bienestar total – no es solamente un estado mental y espiritual, es una relación de bendición con los demás.

Todos nos hemos visto afectados y conmocionados por la violencia, la agresividad, la inseguridad, la incertidumbre y el dolor que a diario atormentan a nuestro país, al mundo entero y a nuestras vidas, a veces, en lo más íntimo de nuestro ser. Más allá de sólo quedar atrapados comentando y lamentando lo que sucede, todos necesitamos unirnos en un solo clamor a Dios, orando por la paz, la bondad y por los verdaderos actos de reconciliación, afirmando con firmeza los valores de la vida que Dios nos ha dado.

 Toda forma de violencia (terrorista, económica, psicológica, política y social) debe ser condenada y debería movernos a la intercesión por la paz, la paz de Dios.  Todos podemos ejercer esa paz; podemos orar por la paz, por las víctimas de diversas formas de violencia, por el país, por el gobierno, por cada hogar, por todas las familias, por el mundo entero. Aprendamos a ser instrumentos de esa paz.

 Que Dios, nuestro Señor, por medio de Jesucristo, sea con todos nosotros, sus hijos e hijas, sembrando en cada vida, en cada hogar y en todo el país, el anhelo sincero por la paz, que es fruto de Su amor, bondad y perdón.

Una respuesta to “PAZ, NUESTRO MAYOR ANHELO”

  1. noemi susana domingues Says:

    Muy buena la reflexion.

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